Antibióticos
✨ Los cazadores de bacterias
Los antibióticos son medicamentos que se utilizan para tratar infecciones causadas por bacterias. Actúan destruyendo las bacterias o impidiendo que se multipliquen, lo que facilita que el sistema inmunitario elimine las que quedan. No todos los antibióticos sirven para las mismas bacterias, por lo que el tratamiento se elige según el tipo de infección.
Son eficaces frente a enfermedades como algunas faringitis bacterianas, determinadas neumonías, infecciones urinarias o ciertas infecciones de la piel. En cambio, no funcionan contra los virus responsables del resfriado común, la gripe o la mayoría de los dolores de garganta. Tomarlos cuando no son necesarios no aporta ningún beneficio y puede causar efectos secundarios, como diarrea, reacciones alérgicas o alteraciones de la microbiota que vive de forma natural en el organismo.
El uso adecuado de los antibióticos es fundamental para conservar su eficacia. Es importante respetar la dosis, los horarios y la duración del tratamiento indicados por el profesional sanitario, salvo que este recomiende otra cosa. El abuso o el uso incorrecto favorecen la resistencia a los antibióticos, un proceso por el que algunas bacterias evolucionan y dejan de responder a medicamentos que antes las eliminaban.
Estas infecciones pueden ser más difíciles de tratar y requerir fármacos diferentes o una estancia hospitalaria más prolongada. Aunque continúan desarrollándose nuevos antibióticos, prevenir la resistencia también depende de una prescripción responsable, la vacunación, una buena higiene y utilizar estos medicamentos solo cuando realmente son necesarios.