Liebre Ártica
✨ La campeona de los saltos sobre nieve
La liebre ártica es una liebre de gran tamaño que habita la tundra y las regiones frías del norte de Canadá y Groenlandia. A diferencia de los conejos, no excava amplias madrigueras, sino que suele refugiarse en pequeñas depresiones del terreno o en cavidades formadas en la nieve para protegerse del viento y del intenso frío. Su cuerpo compacto, las orejas cortas y el espeso pelaje ayudan a conservar el calor.
Durante el invierno, su pelaje es casi completamente blanco, lo que le proporciona un excelente camuflaje sobre la nieve. En verano, muchas poblaciones adquieren tonos grisáceos o marrones que las ayudan a confundirse con las rocas y la vegetación de la tundra. Sus fuertes patas traseras le permiten correr a velocidades cercanas a los 60 kilómetros por hora para escapar de depredadores como el lobo ártico y el zorro ártico.
Además, cuenta con una vista, un oído y un olfato muy desarrollados para detectar cualquier amenaza. La liebre ártica se alimenta principalmente de plantas leñosas, hierbas, musgos, líquenes, hojas y brotes, adaptando su dieta a los recursos disponibles en cada estación. Durante el invierno escarba la nieve para alcanzar la vegetación enterrada y, en ocasiones, también roe corteza o consume algas en las zonas costeras.
Aunque suele vivir sola, es frecuente que varios individuos formen grupos durante los meses más fríos, lo que disminuye la probabilidad de que un solo animal sea capturado por un depredador. La reproducción comienza en primavera y, tras una gestación de unas siete semanas, la hembra da a luz varias crías que nacen cubiertas de pelo y con los ojos abiertos. Desde muy poco después del nacimiento ya pueden desplazarse, una ventaja importante para sobrevivir en un ambiente tan riguroso. El cambio climático está modificando la nieve y la vegetación de gran parte de su hábitat, lo que supone nuevos retos para la especie.