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Exploración de Australia

✨ 1770, James Cook

Australia no era una tierra desconocida que estuviera esperando ser «descubierta». Los pueblos aborígenes y los isleños del estrecho de Torres viven en el continente desde hace al menos 65.000 años y han desarrollado un conocimiento profundo de sus paisajes, estaciones, aguas, plantas, animales y rutas. Los europeos comenzaron a registrar y cartografiar partes de la costa en el siglo XVII.

En 1606, el navegante neerlandés Willem Janszoon y la tripulación del Duyfken cartografiaron parte de la costa occidental de la península del cabo York. Otros navegantes neerlandeses recorrieron después distintos sectores del litoral. En la década de 1640, Abel Tasman exploró Tasmania y algunas zonas de la costa australiana. En 1699, el inglés William Dampier también estudió parte de la costa occidental.

Una etapa decisiva llegó con el viaje de James Cook en 1770. A bordo del Endeavour, Cook cartografió gran parte de la costa oriental y reclamó para Gran Bretaña el territorio que llamó Nueva Gales del Sur. En la expedición viajaba también el botánico Joseph Banks, cuyas observaciones y muestras ayudaron a ampliar en Europa el conocimiento de las plantas australianas.

Tras el inicio de la colonización británica en 1788, las expediciones avanzaron hacia el interior y atravesaron montañas, desiertos y sistemas fluviales. Estos viajes ampliaron los mapas y los conocimientos científicos europeos, pero también formaron parte de un proceso marcado por la colonización, el despojo de tierras, las enfermedades y los conflictos con los pueblos indígenas. En la actualidad, la historia de la exploración reconoce cada vez más la importancia de los conocimientos indígenas y de sus vínculos ancestrales con el territorio.