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Brackets

✨ El arquitecto de tu sonrisa

Los aparatos dentales son dispositivos de ortodoncia diseñados para corregir la posición de los dientes y, en algunos casos, la alineación de los maxilares. Funcionan aplicando una presión suave y constante que desplaza los dientes poco a poco a través del hueso. Se utilizan para tratar dientes apiñados, separados, girados o torcidos, así como problemas de mordida, como la sobremordida, la mordida invertida, la mordida cruzada o la mordida abierta.

Los aparatos fijos tradicionales emplean pequeños brackets adheridos a los dientes y unidos por un arco metálico que el ortodoncista ajusta periódicamente. También existen brackets cerámicos, menos visibles, y alineadores transparentes removibles, que pueden corregir muchos, aunque no todos, los problemas de ortodoncia. El tratamiento más adecuado depende de las características de cada paciente.

Además de mejorar la apariencia de la sonrisa, la ortodoncia puede facilitar la masticación, el habla, la higiene bucal y la salud dental a largo plazo. Es normal sentir molestias durante unos días después de los ajustes, ya que los dientes responden a la presión aplicada. Mientras dura el tratamiento, es importante cepillarse cuidadosamente los dientes y limpiar bien alrededor del aparato para evitar la acumulación de placa.

También conviene evitar alimentos muy duros o pegajosos que puedan despegar los brackets o deformar los alambres. Cuando finaliza la fase activa del tratamiento, la mayoría de los pacientes necesita usar un retenedor para ayudar a mantener los dientes en su nueva posición y reducir el riesgo de que vuelvan a desplazarse.