🤎

Marrón

✨ El color de la tierra

El marrón es un color muy común en la naturaleza y en los objetos que nos rodean. Aparece en la tierra, la corteza de los árboles, la madera, algunas piedras, el pelo, las plumas y muchos alimentos. A diferencia del azul o del verde, el marrón no corresponde a una única zona estrecha del espectro visible. Es más bien una forma en la que nuestro sistema visual interpreta determinadas combinaciones de luz, especialmente cuando su luminosidad es relativamente baja.

Una superficie marrón puede reflejar una mezcla de distintas longitudes de onda, con una proporción importante de luz de longitudes de onda más largas, pero devolver menos luz en conjunto que una superficie amarilla o naranja muy luminosa. Su aspecto también depende de la fuente de iluminación y de los colores que tenga alrededor. En nuestros ojos hay tres tipos principales de células llamadas conos, sensibles a diferentes regiones de la luz visible. El cerebro combina las señales que recibe de ellas y construye nuestra percepción de los colores, incluidos aquellos que no corresponden de forma sencilla a una sola longitud de onda.

El marrón puede producirse de distintas maneras. En pintura, por ejemplo, se puede obtener mezclando rojo, amarillo y azul en determinadas proporciones, o utilizando directamente pigmentos marrones. Muchos materiales naturales presentan tonos marrones gracias a pigmentos que absorben unas longitudes de onda y reflejan otras. La melanina interviene en numerosos tonos marrones de la piel y el cabello humanos, así como en los colores del pelo o las plumas de muchos animales.

En las plantas, sustancias como los taninos también pueden contribuir a las tonalidades marrones, sobre todo cuando algunos tejidos envejecen o sufren daños. La iluminación cambia además la apariencia del marrón: un mismo objeto puede parecer más claro, más oscuro o más cálido según la luz que reciba. En una pantalla digital no existe una luz marrón independiente. La pantalla combina luz roja, verde y azul en diferentes intensidades para producir una señal que nuestro sistema visual percibe como marrón. Por eso, el color depende tanto de las características de la luz como de la forma en que nuestro cerebro la interpreta.