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Cactus

✨ El Superviviente del Desierto

Los cactus son plantas con flores de la familia Cactaceae, adaptadas a lugares donde el agua puede ser escasa. La mayoría de las especies son originarias de América, sobre todo de las regiones secas de México y del suroeste de Estados Unidos, aunque algunas han sido introducidas en otras partes del mundo. Su aspecto es muy variado: hay cactus altos y columnares, otros redondeados o aplanados, y algunos que crecen como plantas trepadoras.

En la mayoría de ellos, las hojas normales han desaparecido y han sido sustituidas por areolas, pequeñas estructuras especializadas de las que pueden surgir espinas, nuevos brotes y flores. Las espinas son hojas transformadas. Además de proteger frente a los herbívoros, pueden reducir el movimiento del aire junto a la superficie y ayudar así a limitar la pérdida de agua. El tallo verde y carnoso realiza la fotosíntesis y almacena agua.

Los cactus cuentan con varias adaptaciones para soportar la sequía. Después de una lluvia, sus tallos pueden hincharse y almacenar agua, mientras que una capa cerosa exterior disminuye la evaporación. Muchas especies utilizan una forma de fotosíntesis llamada metabolismo CAM: absorben dióxido de carbono principalmente durante la noche, cuando las temperaturas más bajas reducen la pérdida de agua, y lo aprovechan durante el día para producir azúcares.

Este mecanismo es frecuente en los cactus, aunque no funciona exactamente igual en todas las especies. Sus flores pueden ser polinizadas por insectos, aves o murciélagos, según el tipo de cactus, y después pueden formarse frutos. Algunos son comestibles, como los del nopal o chumbera. Los cactus cumplen funciones importantes en sus ecosistemas y también se cultivan como alimento y plantas ornamentales. Sin embargo, determinadas poblaciones silvestres sufren la pérdida de hábitat y la recolección ilegal.