Cañón
✨ La cicatriz gigante de la Tierra
Un cañón es un valle profundo, a menudo estrecho, con laderas muy inclinadas. Por lo general, se forma cuando el agua corriente erosiona el terreno durante mucho tiempo. Los ríos transportan sedimentos que erosionan la roca, mientras que la meteorización, las lluvias y, en ocasiones, los desprendimientos debilitan y ensanchan las paredes.
La erosión depende del tipo de roca, el clima, el caudal y los sedimentos transportados. Cuando el terreno se eleva, un río puede profundizar su cauce con mayor rapidez. Algunos también están relacionados con glaciares, movimientos tectónicos o varios procesos combinados. Por eso, su profundidad y su aspecto pueden ser muy diferentes de un lugar a otro.
Uno de los ejemplos más conocidos es el Gran Cañón, en Estados Unidos. Allí, el río Colorado ha excavado capas de roca durante millones de años. Sus paredes dejan al descubierto rocas de distintas edades, útiles para estudiar la historia geológica de la región. Los cañones aparecen en desiertos, montañas, mesetas y otros medios.
Algunos contienen ríos, vegetación y hábitats distintos de los de las zonas cercanas. Las paredes altas y los fondos estrechos también cambian la luz solar, la temperatura y la humedad. Un cañón, así, no es simplemente una gran grieta del terreno, sino una forma de relieve creada por la acción conjunta de procesos geológicos y superficiales a lo largo de mucho tiempo.