Garbanzo
✨ El campeón del hummus
El garbanzo es una semilla comestible de la familia de las leguminosas y pertenece a la especie Cicer arietinum. Se encuentra entre las legumbres cultivadas desde hace más tiempo por el ser humano. Hay evidencias de su domesticación en el Creciente Fértil hace varios miles de años, desde donde su cultivo se extendió por el Mediterráneo, Asia, África y, posteriormente, otras regiones del mundo.
La planta suele ser de pequeño tamaño y produce vainas cortas que normalmente contienen una o dos semillas. Existen distintos tipos y colores de garbanzos, aunque los de tono beige o crema son muy habituales. Su forma redondeada, ligeramente irregular, y su textura firme permiten reconocerlos con facilidad. Pueden cosecharse verdes o dejarse madurar hasta que las semillas se sequen para almacenarlas.
Los garbanzos son una fuente importante de proteínas vegetales y fibra alimentaria. También aportan carbohidratos complejos, folato, hierro, fósforo, potasio, magnesio y otros nutrientes. Los garbanzos secos suelen ponerse en remojo antes de cocinarlos, lo que ayuda a ablandarlos y reduce el tiempo de cocción. Se utilizan en numerosas cocinas: enteros, forman parte de ensaladas, sopas, guisos y otros platos; una vez cocidos y triturados, sirven para preparar alimentos como el hummus.
La harina de garbanzo también se emplea en panes, rebozados y otras recetas. Al igual que otras leguminosas, el garbanzo puede asociarse con bacterias del suelo que ayudan a la planta a aprovechar el nitrógeno atmosférico. Este proceso forma parte del ciclo del nitrógeno y puede contribuir a mantener la fertilidad del suelo. Su valor nutritivo, versatilidad y capacidad para desarrollarse en condiciones relativamente secas han favorecido su cultivo en muchas regiones.