Limpiar
✨ La magia de ordenar y limpiar
Limpiar consiste en quitar el polvo, la suciedad, las migas, los líquidos derramados y otros materiales que no queremos en un objeto, una superficie o un lugar. Es una acción cotidiana que ayuda a mantener el entorno ordenado y cómodo. Podemos pasar un paño por una mesa, barrer o aspirar el suelo, lavar los platos con agua y detergente, o guardar cada objeto en su sitio.
El método depende del tipo de suciedad: el polvo seco suele poder retirarse con un paño o una aspiradora, mientras que una mancha grasa o pegajosa suele necesitar agua y un producto adecuado. El jabón y los detergentes ayudan a desprender grasas y partículas para que puedan eliminarse con el aclarado. Limpiar no es lo mismo que desinfectar.
La limpieza sirve principalmente para retirar la suciedad y parte de los microorganismos que hay en una superficie. La desinfección utiliza un producto o un procedimiento destinado a matar o inactivar muchos de los microorganismos que quedan después de limpiar. La limpieza habitual es suficiente para las superficies normales de una casa.
La desinfección puede ser útil en situaciones concretas. Para limpiar con seguridad, hay que seguir las instrucciones de los productos, evitar que entren en contacto con los alimentos y no mezclar productos de limpieza si la etiqueta no indica que sea seguro. Lavarse las manos después de limpiar son precauciones sencillas y útiles.