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Acantilado

✨ El muro de gigante al borde del agua

Un acantilado es una ladera muy escarpada, a menudo casi vertical, donde el relieve presenta un descenso brusco. Puede encontrarse en costas rocosas, junto a ríos y lagos, en montañas o regiones áridas. Su aspecto depende de los materiales que lo forman y de los procesos que los desgastan.

En la costa, las olas pueden erosionar la parte inferior de la pared, mientras que la lluvia, las heladas, los cambios de temperatura y la gravedad debilitan las zonas superiores. Con el tiempo, algunos fragmentos se desprenden y el acantilado puede retroceder hacia el interior.

No todos son completamente verticales, ni existe una altura mínima universal: algunos miden pocos metros y otros alcanzan varios cientos. Las rocas duras suelen resistir más, mientras que los materiales blandos se erosionan con mayor rapidez. Los acantilados también pueden aparecer cuando un río excava un valle o cuando los movimientos tectónicos elevan y fracturan las rocas.

En su superficie pueden verse grietas y repisas, mientras la vegetación crece donde se acumulan suelo y humedad. Su forma refleja la acción de la geología, la meteorización, la erosión y la gravedad. Cuando la pared retrocede, puede dejar una plataforma rocosa o una ladera de valle. Como estos procesos actúan a ritmos diferentes, el acantilado cambia continuamente, aunque algunas sean demasiado lentas para apreciarlas a simple vista.