Nubes
✨ Montañas de algodón
Las nubes son conjuntos visibles de diminutas gotas de agua, cristales de hielo o una combinación de ambos que permanecen suspendidos en la atmósfera terrestre. Se forman cuando el aire cálido y húmedo asciende, se expande y se enfría. Al bajar la temperatura, el vapor de agua se condensa sobre partículas microscópicas, como polvo, sal marina o humo, formando millones de pequeñas gotas.
Si el aire está lo bastante frío, también se crean cristales de hielo. Las nubes presentan formas, alturas y espesores muy variados. Los meteorólogos las clasifican en varios tipos principales, entre ellos cúmulos, estratos, cirros y cumulonimbos, cada uno asociado a determinadas condiciones meteorológicas. Algunas permanecen finas y dispersas, mientras que otras crecen verticalmente y producen lluvias intensas, nieve, granizo o tormentas.
Las nubes desempeñan un papel fundamental en el ciclo del agua y en el clima terrestre. Transportan agua por la atmósfera y la devuelven a la superficie en forma de precipitaciones. Además, reflejan parte de la radiación solar hacia el espacio, ayudando a limitar el calentamiento del planeta, y también retienen parte del calor emitido por la superficie terrestre, reduciendo el enfriamiento durante la noche.
La importancia de estos efectos depende del tipo de nube, su altura y su espesor. Observar las nubes permite a los meteorólogos mejorar las predicciones del tiempo, mientras que los satélites vigilan continuamente la nubosidad para estudiar el clima y elaborar pronósticos cada vez más precisos.