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Coral

✨ Los constructores de islas

El coral puede parecer una planta o una roca bajo el agua, pero en realidad está formado por pequeños animales llamados pólipos de coral. Estos organismos viven juntos en colonias y construyen estructuras duras de carbonato de calcio que forman la base de los arrecifes coralinos. La mayoría de los corales que crean arrecifes habitan en mares cálidos y poco profundos donde llega la luz del sol.

En sus tejidos viven pequeñas algas que les proporcionan energía mediante la fotosíntesis. A cambio, el coral ofrece a estas algas un lugar seguro donde vivir. Esta relación permite el crecimiento de los arrecifes y favorece la presencia de numerosas especies marinas. Los arrecifes de coral se encuentran entre los ecosistemas con mayor diversidad del océano.

Sirven como refugio y zonas de alimentación para muchos peces, crustáceos y otros animales marinos. Aunque cada pólipo de coral es muy pequeño, las colonias pueden crecer durante muchos años hasta formar grandes estructuras. Sin embargo, los corales son sensibles a las alteraciones de su entorno.

El aumento de la temperatura del agua puede causar el blanqueamiento del coral, un proceso en el que pierde sus algas y queda debilitado. La contaminación, algunas formas dañinas de pesca y la acidificación del océano también amenazan estos ecosistemas en todo el mundo. Cuidar los arrecifes es fundamental para conservar la biodiversidad y el equilibrio de los mares.