Maíz
✨ El gigante amarillo de dientes de oro
El maíz, también llamado choclo o elote en algunas regiones, es un cereal de la familia de las gramíneas. Su nombre científico es Zea mays. Fue domesticado en Mesoamérica hace varios miles de años a partir de una gramínea silvestre llamada teosinte y se convirtió en un cultivo fundamental para numerosos pueblos indígenas de América. Tras la llegada de los europeos a finales del siglo XV, su cultivo se extendió a otras partes del mundo.
Actualmente se produce en todos los continentes excepto la Antártida. La planta tiene tallos altos y resistentes y hojas largas. Las flores femeninas forman las mazorcas, cuyos granos se disponen en filas. Los largos filamentos conocidos como pelos o barbas del maíz forman parte de la flor y participan en la recepción del polen. Existen variedades muy diferentes en cuanto a color, tamaño y composición de los granos. El maíz tiene una gran variedad de usos.
Los granos frescos pueden hervirse, asarse o incorporarse a ensaladas y otros platos. Cuando están secos, se pueden moler para obtener harina o sémola. También se utiliza para producir almidón, aceite, edulcorantes y otros ingredientes alimentarios. Algunas variedades se destinan a las palomitas, mientras que otras se cultivan principalmente para alimentar al ganado o para usos industriales.
Desde el punto de vista nutricional, el maíz aporta sobre todo carbohidratos, además de fibra, vitaminas, minerales y cierta cantidad de proteínas. El grano entero contiene también compuestos vegetales como los carotenoides, cuya cantidad depende de la variedad. El maíz común no contiene de forma natural las proteínas del gluten presentes en el trigo, la cebada y el centeno, aunque algunos productos elaborados a base de maíz pueden contaminarse durante su fabricación. Por ello, el maíz es a la vez un alimento básico y una materia prima muy utilizada.