💳

Tarjeta de crédito

✨ 1950, Frank McNamara y Ralph Schneider

La tarjeta de pago moderna surgió en Estados Unidos a mediados del siglo XX. En 1950, Diners Club presentó una tarjeta que podía utilizarse en un conjunto de restaurantes y comercios asociados, evitando tener que llevar efectivo para cada compra. La idea pronto despertó el interés de los bancos. En 1958, Bank of America lanzó BankAmericard, una tarjeta pensada para un uso cotidiano más amplio. Con el tiempo, este sistema se convertiría en uno de los orígenes de la red Visa.

También aparecieron otras redes, entre ellas la que acabaría dando lugar a Mastercard. Las primeras tarjetas podían estar hechas de papel o de plástico con datos en relieve. Para registrar una compra, los comerciantes utilizaban máquinas mecánicas que copiaban esos datos sobre un comprobante. A medida que el pago con tarjeta se extendió, las redes informáticas permitieron autorizar las operaciones y conectar de forma más rápida a comercios, bancos y otras entidades financieras.

La tecnología fue transformando la tarjeta con el paso de las décadas. La banda magnética permitió leer electrónicamente determinados datos, mientras que las redes informáticas hicieron más rápido el procesamiento de las operaciones. Desde la década de 1990, las tarjetas con chip basadas en la tecnología EMV se fueron adoptando en numerosos países. El chip puede generar datos específicos para cada operación, una característica que dificulta muchos tipos de fraude y mejora la seguridad en determinadas transacciones.

Más adelante se extendieron las tarjetas sin contacto, que utilizan comunicación de campo cercano, conocida como NFC, para intercambiar información con un terminal compatible a corta distancia. Hoy una tarjeta puede utilizarse en tiendas físicas, por Internet o mediante una cartera digital. Los controles de seguridad dependen del país, de la red y del tipo de operación. Además, la tarjeta no contiene necesariamente dinero: puede estar vinculada a una cuenta bancaria o permitir utilizar una línea de crédito, según el acuerdo establecido con la entidad financiera.