Día y Noche
✨ La danza del sol y la luna
«Día» y «noche» describen la alternancia regular entre la luz y la oscuridad que se produce debido a la rotación de la Tierra. Durante el día, la parte de la Tierra donde nos encontramos está orientada hacia el Sol, por lo que su luz llega al suelo y el cielo suele estar iluminado. Por la noche, esa misma parte de la Tierra ha girado y queda orientada en dirección opuesta al Sol; la luz solar directa ya no llega al suelo y el cielo suele oscurecerse.
La Tierra tarda aproximadamente 24 horas en completar una rotación con respecto al Sol, y este movimiento produce la sucesión habitual del día y la noche. La duración de cada uno cambia a lo largo del año y también depende del lugar. Cerca del ecuador, las horas de luz y de oscuridad son bastante parecidas, mientras que en zonas más alejadas hacia el norte o el sur puede haber días mucho más largos en algunas estaciones y noches más largas en otras.
La Luna no provoca la noche: refleja la luz del Sol y puede verse en el cielo nocturno. Los niños pueden observar este ciclo fijándose en los cambios del cielo, la cantidad de luz y las actividades que realizan las personas. El amanecer señala el comienzo de la iluminación diurna, mientras que el atardecer marca la transición hacia la noche. Durante el día, muchas personas estudian, trabajan, viajan o juegan, aunque algunas actividades también se desarrollan después de anochecer.
Los animales tienen ritmos diarios diferentes: algunos son principalmente activos durante el día y otros lo son durante la noche. Una actividad sencilla consiste en observar el mismo lugar por la mañana, por la tarde y al anochecer, y comparar cómo cambia la iluminación. También conviene explicar que el día y la noche se producen porque la Tierra gira sobre su eje, no porque el Sol dé una vuelta alrededor de la Tierra cada día. Así, estas dos palabras permiten relacionar el vocabulario cotidiano con una idea básica sobre el movimiento de nuestro planeta y los cambios que vemos en el cielo.