Densidad
✨ El misterioso secreto de los objetos que flotan o se hunden
La densidad indica cuánta masa hay contenida en un volumen determinado de una sustancia. Se calcula dividiendo la masa entre el volumen y suele expresarse en kilogramos por metro cúbico (kg/m³) o en gramos por centímetro cúbico (g/cm³). Un material con alta densidad contiene más materia en el mismo espacio que otro con menor densidad.
Por ejemplo, un bloque de hierro y otro de madera del mismo tamaño tienen masas muy diferentes porque el hierro es mucho más denso. La densidad es una propiedad física característica de cada sustancia y resulta útil para identificar materiales, ya que una sustancia pura presenta un valor definido cuando la temperatura y la presión son las mismas.
No obstante, la densidad puede variar si cambian estas condiciones, especialmente en los gases, cuyo volumen se modifica con facilidad. La densidad explica numerosos fenómenos cotidianos. Un objeto cuya densidad es menor que la de un líquido tiende a flotar, mientras que otro más denso suele hundirse.
Por eso el hielo flota sobre el agua líquida aunque ambos estén formados por la misma sustancia: al congelarse, las moléculas de agua se organizan de una manera que ocupa más espacio y hace que el hielo sea menos denso. Los barcos de acero también pueden flotar porque su densidad media, teniendo en cuenta el aire que contienen, es inferior a la del agua que los rodea. La densidad se utiliza en disciplinas como la física, la química, la geología, la medicina y la ingeniería para identificar materiales y comprender mejor su comportamiento.