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Desierto

✨ El reino de la arena y del silencio

Un desierto es una región donde las precipitaciones son muy escasas en comparación con la cantidad de agua que podría evaporarse. Muchos desiertos reciben menos de 250 milímetros de precipitación al año, aunque este valor no constituye un límite universal. Hay desiertos cálidos, como el Sahara, y desiertos fríos, presentes en la Antártida y en algunas zonas de Asia central.

Sus paisajes son muy diversos: en ciertas áreas predominan las dunas de arena, mientras que en otras aparecen llanuras de grava, rocas desnudas, salares o cauces de ríos que permanecen secos durante parte del año. Los suelos desérticos suelen contener poca materia orgánica debido a la escasez de vegetación.

Sin embargo, los desiertos no son lugares sin vida. Plantas y animales presentan adaptaciones que les permiten afrontar la falta de agua, los cambios marcados de temperatura y, en algunas regiones, una radiación solar intensa. Algunas plantas almacenan agua, desarrollan raíces profundas o muy extendidas, o reducen la pérdida de agua a través de sus hojas.

Muchos animales evitan las horas más calurosas y concentran su actividad durante la noche o en los momentos más frescos del día. Las lluvias, aunque poco frecuentes, pueden ser intensas y llenar temporalmente los cauces, provocando crecidas repentinas.