Descubrimiento de América
✨ 1492, Cristóbal Colón
América no era un continente desconocido que estuviera esperando ser descubierto. Los pueblos indígenas vivían en América del Norte, América Central y América del Sur desde hacía miles de años y habían desarrollado sociedades, lenguas, economías y conocimientos muy diversos. Además, los europeos no fueron los primeros extranjeros en llegar a América. Alrededor del año 1000, navegantes nórdicos establecieron un asentamiento en L’Anse aux Meadows, en la actual provincia canadiense de Terranova y Labrador, como demuestra la evidencia arqueológica.
A finales del siglo XV, varios reinos europeos buscaban nuevas rutas marítimas hacia Asia. En 1492, Cristóbal Colón, al servicio de la Corona de Castilla, cruzó el Atlántico y llegó a varias islas del Caribe. Colón creyó que había alcanzado Asia, una interpretación equivocada que contribuyó al uso europeo del término «indios» para referirse a los pueblos indígenas. Los viajes de Colón iniciaron un periodo de contactos permanentes entre Europa y América.
Después llegaron otras expediciones, entre ellas las de Juan Caboto, Pedro Álvares Cabral y Amerigo Vespucci. Los relatos de Vespucci ayudaron a los europeos a comprender que aquellas tierras no eran simplemente el extremo oriental de Asia, y con el tiempo el nombre «América» quedó asociado a los nuevos territorios. El contacto entre continentes produjo intercambios de plantas, animales, tecnologías e ideas, conocidos como el «intercambio colombino».
Sin embargo, también provocó epidemias devastadoras entre poblaciones indígenas que tenían poca exposición previa a muchas enfermedades procedentes de Eurasia. La colonización trajo guerras, trabajo forzado, pérdida de tierras y profundas transformaciones políticas y sociales. Por eso, la llamada «descubierta de América» se entiende mejor como una historia de encuentros entre pueblos que dieron paso a cambios profundos y desiguales.