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Berenjena

✨ La dama del vestido morado brillante

La berenjena es el fruto comestible de una planta de la familia de las solanáceas, a la que también pertenecen el tomate, la patata y el pimiento. Su nombre científico es Solanum melongena. Aunque en la cocina se utiliza como hortaliza, botánicamente es un fruto, ya que se desarrolla a partir del ovario de una flor y contiene semillas. En las regiones templadas suele cultivarse como planta anual, mientras que en climas cálidos puede vivir durante más tiempo.

Sus frutos presentan una gran variedad de formas y colores: pueden ser alargados o redondos, con piel morada, blanca, verde, rayada o casi negra. La berenjena fue domesticada en Asia, probablemente a partir de formas silvestres del sur o sudeste asiático, y posteriormente se extendió hacia el Mediterráneo y otras regiones del mundo. La berenjena suele consumirse cocinada, ya que su pulpa cruda es firme y puede tener un ligero sabor amargo.

Se puede asar, cocinar a la parrilla, al horno, al vapor o freír, además de incorporarse a guisos y salsas. Con la cocción, la pulpa se vuelve tierna y absorbe con facilidad los sabores y las grasas utilizadas. Aporta fibra, potasio, folatos y otros nutrientes, mientras que la piel contiene pigmentos y diversos compuestos vegetales. Las variedades moradas son especialmente ricas en antocianinas, entre ellas la nasunina, un pigmento que se ha estudiado por sus propiedades antioxidantes.

Al igual que otras solanáceas, la berenjena contiene pequeñas cantidades de glicoalcaloides naturales; en las cantidades habituales de consumo, normalmente no representan un problema. Los frutos jóvenes suelen ser menos amargos y tienen menos semillas maduras. Además, la pulpa puede oscurecerse después de cortarla, por lo que suele cocinarse poco después de prepararla o protegerse con un ingrediente ácido, como el zumo de limón.