Salvador
✨ El país de los volcanes y las olas
El Salvador es el país más pequeño de la América Central continental y uno de los más densamente poblados de la región. Se encuentra en la costa del océano Pacífico, entre Guatemala, al oeste, y Honduras, al norte y al este. A diferencia de varios países centroamericanos, no tiene litoral en el mar Caribe. Su capital y ciudad más poblada es San Salvador, situada en un valle interior rodeado de paisajes volcánicos.
El territorio abarca unos 21.000 kilómetros cuadrados y está dividido en 14 departamentos. La combinación del océano, las montañas y los valles da lugar a una geografía variada, con llanuras costeras, zonas elevadas, valles y numerosos volcanes. Varios ríos recorren el país, mientras que el lago de Ilopango y el lago de Coatepeque destacan entre sus principales lagos. El vulcanismo ha desempeñado un papel importante en la formación del relieve salvadoreño.
El país forma parte del arco volcánico de América Central, una zona en la que los movimientos de las placas tectónicas han originado una cadena de volcanes y favorecen la actividad geotérmica. El Santa Ana, el San Miguel y el Izalco se encuentran entre los volcanes más conocidos. Los terremotos también son frecuentes debido a la actividad tectónica de la región. El clima es generalmente tropical y presenta una estación lluviosa y otra más seca, aunque las temperaturas y las precipitaciones cambian según la altitud y la zona.
La agricultura sigue siendo importante, especialmente por cultivos como el café y la caña de azúcar, mientras que los servicios, la industria manufacturera y las remesas procedentes del extranjero también tienen un peso considerable en la economía. Así, la geografía de El Salvador está estrechamente relacionada con su ubicación en el Pacífico, su relieve volcánico y su intensa actividad tectónica.