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Etiopía

✨ El techo de África

Etiopía es un país sin salida al mar situado en el Cuerno de África. Limita con Eritrea al norte, Yibuti y Somalia al este, Kenia al sur, Sudán del Sur al oeste y Sudán al noroeste. Adís Abeba, situada en las tierras altas centrales, es la capital y la ciudad más grande del país. Con una superficie de unos 1,1 millones de kilómetros cuadrados, Etiopía es uno de los países más montañosos de África. Gran parte de su territorio está formada por las tierras altas etíopes, profundamente atravesadas por valles y ríos.

El Gran Valle del Rift cruza el país de noreste a suroeste y contiene varios lagos y paisajes volcánicos. El Ras Dashen es el punto más alto del país, con unos 4.550 metros de altitud. El Nilo Azul, llamado Abay en Etiopía, nace en el país y fluye hacia Sudán, donde se une al Nilo Blanco. Las diferencias de altitud producen fuertes contrastes de clima y vegetación, desde las tierras altas relativamente frescas hasta las zonas bajas, cálidas y secas.

Etiopía reúne diversos ambientes naturales, como montañas, praderas, bosques, lagos y regiones áridas. Las precipitaciones varían mucho según la zona y dependen especialmente de la altitud y de las estaciones. Las tierras altas concentran buena parte de la población y de las actividades agrícolas, mientras que las regiones más bajas y secas albergan comunidades pastoriles y fauna adaptada a condiciones áridas. El país también se caracteriza por una larga historia y una gran diversidad cultural y lingüística.

Es uno de los pocos países africanos que no fueron completamente colonizados por una potencia europea, aunque Italia lo ocupó entre 1936 y 1941. Etiopía utiliza un calendario diferente del gregoriano y su moneda es el birr. El amhárico es la lengua de trabajo del Gobierno federal, junto con muchas otras lenguas habladas en el país. Sus montañas, tierras altas, ríos, lagos y regiones secas hacen de Etiopía uno de los territorios geográficamente más diversos de África.