Caída de Constantinopla
✨ 1453, Constantinopla (Imperio bizantino)
La caída de Constantinopla tuvo lugar el 29 de mayo de 1453, cuando el ejército otomano dirigido por el sultán Mehmed II conquistó la capital del Imperio bizantino. La ciudad había sido fundada en el año 330 por el emperador Constantino como nueva capital del Imperio romano y, con el tiempo, se convirtió en el centro del Estado bizantino. En el siglo XV, sin embargo, el imperio había perdido gran parte de sus territorios y Constantinopla estaba prácticamente rodeada por dominios otomanos.
El emperador Constantino XI Paleólogo defendió la ciudad con unas fuerzas relativamente pequeñas, reforzadas por soldados y marineros procedentes de distintas regiones del mundo cristiano. Las grandes fortificaciones de Constantinopla, especialmente las murallas teodosianas, habían protegido la ciudad durante siglos, pero los otomanos contaban con un ejército numeroso y una artillería capaz de atacar las defensas. El asedio comenzó en abril de 1453 y duró unas siete semanas.
Mehmed II utilizó grandes cañones para bombardear las murallas y puso en marcha varias medidas destinadas a impedir que llegaran refuerzos a la ciudad. El 29 de mayo, las fuerzas otomanas lanzaron el asalto final. Tras intensos combates, lograron entrar en Constantinopla y derrotar a los defensores que quedaban. Constantino XI murió durante la batalla, aunque las circunstancias exactas de su muerte no se conocen con certeza.
La conquista puso fin al Imperio bizantino, heredero del Imperio romano de Oriente, que había sobrevivido durante más de mil años. Constantinopla se convirtió en la capital del Imperio otomano y mantuvo ese papel hasta 1922. La conquista reforzó además el control otomano de un punto estratégico entre Europa y Asia y tuvo consecuencias duraderas para la historia política y económica del Mediterráneo.