Fiebre
✨ Tu cuerpo en modo alerta
La fiebre es una elevación temporal de la temperatura corporal que suele aparecer como respuesta a una infección. En los adultos, una temperatura de 38°C o más se considera habitualmente fiebre, aunque la temperatura normal puede variar entre personas y a lo largo del día. La fiebre no es una enfermedad, sino una señal de que el organismo está reaccionando ante algún problema.
Las infecciones por virus y bacterias son las causas más frecuentes, pero también puede aparecer después de algunas vacunas, en enfermedades inflamatorias y, con menos frecuencia, en otras afecciones médicas. A menudo se acompaña de escalofríos, sudoración, dolor de cabeza, dolores musculares, cansancio, pérdida de apetito y malestar general. En los niños puede comenzar de forma brusca y provocar irritabilidad o somnolencia.
La mayoría de las fiebres mejora cuando se resuelve la causa que la provoca. Descansar, beber suficientes líquidos y usar ropa ligera suele ayudar a sentirse mejor. Medicamentos como el paracetamol o el ibuprofeno pueden disminuir la temperatura y aliviar las molestias cuando son adecuados para la edad y el estado de salud de la persona. No debe administrarse aspirina a los niños por el riesgo de síndrome de Reye.
Es importante consultar con un profesional sanitario si la fiebre es muy alta, dura varios días, aparece en un bebé menor de tres meses o se acompaña de dificultad para respirar, dolor de cabeza intenso, rigidez de cuello, confusión, vómitos persistentes, signos de deshidratación, una erupción extensa o convulsiones. Estos síntomas pueden indicar una enfermedad más grave.