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Primer ordenador

✨ 1945, John Mauchly y J. Presper Eckert

No existe una única máquina que pueda considerarse «el primer ordenador», porque la respuesta depende de cómo se defina un ordenador. En el siglo XIX, Charles Babbage diseñó la Máquina Analítica, un dispositivo mecánico pensado para realizar cálculos siguiendo instrucciones, aunque nunca llegó a completarse. Durante las décadas de 1930 y 1940 aparecieron varias máquinas experimentales que acercaron el cálculo a la informática moderna.

En 1941, el ingeniero alemán Konrad Zuse terminó el Z3, una máquina automática y programable que utilizaba relés electromecánicos. Durante la Segunda Guerra Mundial, ingenieros británicos desarrollaron también Colossus, una máquina electrónica creada para ayudar a descifrar códigos. Como estas máquinas tenían tecnologías y objetivos diferentes, los historiadores suelen hablar de varios hitos pioneros en lugar de señalar un único primer ordenador.

Uno de los avances más importantes fue ENIAC, terminado en Estados Unidos en 1945 y presentado públicamente en 1946. Era un ordenador electrónico, programable, digital y de propósito general, diseñado para realizar cálculos numéricos con gran rapidez. A diferencia de las máquinas mecánicas anteriores, ENIAC utilizaba miles de válvulas de vacío para procesar información electrónicamente y podía realizar muchos cálculos mucho más rápido. Sin embargo, programarlo era complicado, ya que había que modificar conexiones y ajustes físicos.

Máquinas como Z3, Colossus y ENIAC ayudaron a establecer conceptos fundamentales de la informática moderna: el procesamiento automático, las instrucciones programables y el cálculo electrónico. Más adelante, la invención del transistor y el desarrollo de los circuitos integrados permitieron fabricar ordenadores más pequeños, fiables y fáciles de programar. Estos avances condujeron finalmente desde máquinas que ocupaban habitaciones enteras hasta los ordenadores personales, teléfonos inteligentes y otros dispositivos digitales actuales.