Fractura
✨ ¡S.O.S. Huesos Rotos!
Una fractura es una rotura o una fisura de un hueso. Suele producirse tras una caída, un accidente de tráfico, una lesión deportiva o un golpe importante. Sin embargo, cuando los huesos están debilitados, por ejemplo debido a la osteoporosis, una fractura puede aparecer incluso después de un traumatismo leve. Existen fracturas cerradas, en las que la piel permanece intacta, y fracturas abiertas, que se acompañan de una herida que comunica con el hueso.
Los síntomas más frecuentes son dolor intenso, inflamación, hematomas, dificultad para mover la zona afectada y, en ocasiones, una deformidad visible. El diagnóstico suele confirmarse mediante radiografías, aunque algunas lesiones requieren una tomografía computarizada o una resonancia magnética para evaluarlas con mayor precisión. El tratamiento depende del tipo de fractura, del hueso afectado y de su gravedad.
En la mayoría de los casos, el hueso debe mantenerse inmovilizado en la posición correcta mediante un yeso, una férula o una ortesis, mientras que las fracturas más complejas pueden requerir cirugía con placas, tornillos, clavos o varillas metálicas. La consolidación ósea es un proceso natural que suele durar varias semanas o incluso meses, según la edad de la persona, su estado de salud y el hueso lesionado.
Después, la fisioterapia y los ejercicios de rehabilitación ayudan a recuperar la fuerza y la movilidad. Mantener una alimentación con suficiente calcio y vitamina D, realizar actividad física y prevenir las caídas también favorece la salud de los huesos.