Vestirse
✨ Elegir tu armadura de cada día
Vestirse consiste en elegir y ponerse ropa adecuada para el tiempo, la actividad y la situación. La ropa puede proteger la piel del frío, el calor, el sol, el viento, la humedad y algunos pequeños roces con el entorno. Vestirse requiere coordinar varios movimientos: coger una prenda, localizar las aberturas, introducir los brazos o las piernas, cerrar botones o cremalleras y ajustar la ropa para que resulte cómoda.
Estas acciones ponen en práctica la motricidad fina, el equilibrio, la percepción del propio cuerpo y la coordinación entre los ojos y las manos. Con la práctica, los niños van ganando autonomía y descubren el orden de los pasos que mejor les funciona. Elegir la ropa también ayuda a prestar atención al entorno y a las propias necesidades.
Cuando hace frío, varias capas pueden ayudar a conservar el calor corporal al atrapar aire entre ellas. Con temperaturas altas, las prendas ligeras y transpirables facilitan la salida del calor y la humedad. El calzado debe resultar cómodo y ser apropiado para la actividad que se va a realizar. Aprender a vestirse solo lleva tiempo, y algunos botones, cordones o cierres pueden resultar complicados al principio.
Dar al niño la oportunidad de intentarlo y ofrecer ayuda cuando la necesita favorece el aprendizaje y la confianza. La forma de vestir también puede reflejar preferencias personales, costumbres culturales y las actividades previstas para el día.