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Gran Depresión

✨ 1929–1939, Mundial

La Gran Depresión fue una grave crisis económica mundial que comenzó en 1929 y afectó a numerosos países durante la década de 1930. Uno de sus primeros grandes momentos de ruptura fue el crac de Wall Street de octubre de 1929, cuando los precios de las acciones en Estados Unidos cayeron con fuerza después de varios años de especulación y expansión del crédito. El crac no explica por sí solo toda la Depresión, pero contribuyó a una fuerte caída de la inversión, la producción y la confianza.

Numerosos bancos quebraron, las empresas redujeron su actividad y el desempleo aumentó considerablemente. La crisis se extendió a otros países a través de las relaciones comerciales y financieras, aunque su duración y gravedad variaron según cada economía. En Estados Unidos, la producción industrial y los ingresos disminuyeron de forma importante, mientras millones de personas perdieron sus empleos y sus viviendas. Los gobiernos respondieron de distintas maneras.

En Estados Unidos, el presidente Franklin D. Roosevelt puso en marcha el New Deal después de asumir el cargo en 1933. Este programa incluyó reformas bancarias, obras públicas, medidas sociales y políticas destinadas a favorecer el empleo y la recuperación económica. Otros países aplicaron sus propias soluciones y muchos aumentaron también las barreras al comercio, lo que contribuyó a reducir los intercambios internacionales.

La recuperación llegó en momentos diferentes según el país y estuvo relacionada con varios factores, entre ellos la intervención de los gobiernos, los cambios monetarios y, posteriormente, el aumento del gasto militar. La Gran Depresión tuvo consecuencias duraderas: modificó las políticas económicas, impulsó la protección social y favoreció la inestabilidad política en varios países. También reforzó la idea de que los gobiernos debían desempeñar un papel más activo en la gestión de las economías nacionales.