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Gran Muralla China

✨ El dragón de piedra

La Gran Muralla China no es un único muro construido en una sola época. Es una extensa red de fortificaciones levantadas, reparadas y ampliadas por distintos Estados y dinastías chinas a lo largo de muchos siglos. Ya existían murallas defensivas desde el siglo VII a. C., y grandes proyectos se desarrollaron bajo las dinastías Qin, Han y Ming.

En el siglo III a. C., el emperador Qin Shi Huang hizo unir y reforzar algunas fortificaciones anteriores. Sin embargo, buena parte de los restos que se conservan actualmente procede de la dinastía Ming (1368-1644). El sistema incluía murallas, torres, puertas, fortalezas, fosos y defensas naturales, como montañas y ríos.

Su función principal era controlar los desplazamientos, proteger lugares estratégicos y defender la frontera septentrional, más que crear una barrera completamente infranqueable. Desde las torres, los soldados podían vigilar el territorio y transmitir mensajes a distancia mediante señales.

Las técnicas dependían de las condiciones locales: en algunas zonas se utilizaba tierra apisonada y en otras, ladrillos y piedra. Si se suman los distintos tramos conocidos y las estructuras defensivas relacionadas, la longitud total supera los 20.000 kilómetros. Por eso, la Gran Muralla debe entenderse como un sistema defensivo cambiante y extenso, no como un monumento continuo. La UNESCO la incorporó a la Lista del Patrimonio Mundial en 1987.