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Santa Sofía de Estambul

✨ La cúpula celestial

Santa Sofía, en Estambul, es uno de los monumentos más destacados de los mundos bizantino y otomano. Su nombre procede del griego y significa «Sabiduría divina». El edificio actual fue encargado por el emperador bizantino Justiniano I después de que una iglesia anterior fuera destruida durante la revuelta de Niká, en 532.

Los arquitectos Antemio de Trales e Isidoro de Mileto dirigieron su construcción entre 532 y 537, y el edificio fue consagrado el 27 de diciembre de 537. Su enorme cúpula central se apoya sobre cuatro grandes soportes. Unos elementos curvos llamados pechinas permiten transmitir el peso de la cúpula hacia esos soportes y los cimientos.

Esta solución hizo posible crear un espacio interior muy amplio y tuvo una gran influencia en iglesias bizantinas posteriores y en mezquitas otomanas. Durante casi nueve siglos, Santa Sofía fue la principal catedral de Constantinopla, capital del Imperio bizantino. Tras la conquista otomana de la ciudad en 1453, se convirtió en mezquita y, con el tiempo, se añadieron minaretes y otros elementos de la arquitectura islámica.

El edificio conserva huellas de las tradiciones cristiana e islámica, entre ellas mosaicos bizantinos e inscripciones de caligrafía otomana. En 1935 pasó a ser un museo y en 2020 volvió a convertirse en mezquita. Santa Sofía forma parte de las Zonas Históricas de Estambul, inscritas en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Su historia muestra cómo un mismo monumento puede cambiar de función y, al mismo tiempo, conservar testimonios de distintas épocas, religiones y tradiciones artísticas.