Ola de calor
✨ El sol que no descansa
Una ola de calor es un periodo prolongado de temperaturas mucho más altas de lo habitual para una determinada región y época del año. No existe una temperatura única que la defina en todo el mundo, ya que cada país establece sus propios umbrales según su clima. Las olas de calor suelen producirse cuando un sistema de altas presiones permanece sobre una zona durante varios días.
Esto favorece cielos despejados, una intensa radiación solar y dificulta la llegada de aire más fresco. Si el suelo está seco, el calentamiento puede intensificarse porque se emplea menos energía en evaporar el agua y más en calentar el terreno y el aire. Estos episodios pueden durar desde varios días hasta semanas y afectar tanto a las ciudades como a las zonas rurales.
El calor persistente tiene efectos importantes sobre las personas, los animales y los ecosistemas. Las temperaturas elevadas aumentan el riesgo de deshidratación, agotamiento por calor y golpe de calor, especialmente en las personas mayores, los niños pequeños y quienes padecen enfermedades crónicas. Los cultivos pueden sufrir falta de agua, los ríos y lagos elevan su temperatura y el riesgo de incendios forestales suele aumentar cuando la vegetación está seca.
En las grandes ciudades, los edificios y el asfalto almacenan calor y originan el llamado efecto de isla de calor urbana, que mantiene temperaturas más altas, sobre todo durante la noche. Los estudios científicos muestran que el cambio climático está haciendo que las olas de calor sean más frecuentes, más duraderas y más intensas en muchas regiones del planeta.