Tren de alta velocidad
✨ La flecha sobre rieles
El TGV, sigla de Train à Grande Vitesse, es un tren de alta velocidad diseñado para recorrer largas distancias por líneas adecuadas. En Francia, el primer servicio comercial comenzó en 1981 entre París y Lyon. En algunas líneas de alta velocidad, puede alcanzar 320 km/h, aunque circula más despacio cuando utiliza vías convencionales.
Su rendimiento depende de una infraestructura específica: vías preparadas para altas velocidades, curvas más amplias y sistemas de señalización adaptados. Los trenes están diseñados para reducir los efectos del aire y mantener la estabilidad. Por eso, un TGV no es simplemente un tren convencional que circula más rápido: el material ferroviario, las vías y los sistemas de seguridad forman un conjunto diseñado para este servicio.
La electricidad alimenta los motores que mueven los ejes del tren. La tracción eléctrica proporciona potencia sin utilizar motores de combustión a bordo. Para reducir la velocidad, el tren combina varios sistemas, entre ellos el frenado eléctrico y los frenos mecánicos. La alta velocidad acorta los viajes y permite transportar a los pasajeros.
Las líneas de alta velocidad pueden ser utilizadas por distintos servicios, aunque están destinadas sobre todo a circulaciones rápidas. El TGV ha cambiado los desplazamientos entre ciudades en Francia y contribuido al desarrollo de otros sistemas ferroviarios de alta velocidad.