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Abeja

✨ La pequeña ingeniera

Las abejas melíferas son insectos sociales pertenecientes al género Apis, dentro de la familia Apidae. Se reconocen ocho especies vivas, aunque la abeja melífera occidental es la más criada por el ser humano. Una colonia suele estar formada por una sola reina, miles de obreras y, durante la época reproductiva, varios cientos de zánganos. Las abejas viven en cavidades naturales de los árboles o en colmenas instaladas por los apicultores.

Las obreras recolectan néctar y polen de las flores; el néctar se transforma en miel y el polen constituye una fuente esencial de proteínas para la colonia. Su cuerpo está cubierto de pelos ramificados que atrapan fácilmente los granos de polen, lo que las convierte en polinizadoras muy eficaces. La miel se almacena en panales de cera para alimentar a la colonia cuando escasecen las flores, especialmente durante el invierno o las estaciones secas.

La vida dentro de la colmena depende de una organización muy precisa. Las obreras jóvenes limpian las celdillas, cuidan de las larvas y producen cera, mientras que las de mayor edad salen a buscar néctar, polen, agua y resinas vegetales con las que elaboran el propóleo. Las abejas se comunican mediante señales químicas y también a través de la conocida danza del meneo, que indica la dirección y la distancia de una fuente de alimento.

Gracias a su labor de polinización, favorecen la reproducción de numerosas plantas silvestres y de muchos cultivos agrícolas. Sin embargo, los parásitos, las enfermedades, los pesticidas, la pérdida de hábitats y el cambio climático pueden afectar gravemente a sus poblaciones.