Huracanes
✨ El remolino del océano
Un huracán es un potente ciclón tropical que se forma sobre las aguas cálidas del océano Atlántico y del noreste del océano Pacífico. El mismo tipo de fenómeno recibe el nombre de tifón en el noroeste del Pacífico y de ciclón tropical en el océano Índico y el Pacífico Sur. Los huracanes se desarrollan cuando la temperatura de la superficie del mar alcanza aproximadamente los 26,5 °C o más, aportando el calor y la humedad que alimentan la tormenta.
El aire cálido y húmedo asciende y crea una zona de baja presión que atrae más aire. Debido a la rotación de la Tierra, el sistema comienza a girar y forma una espiral de tormentas alrededor de una región central relativamente tranquila llamada ojo. Una tormenta se considera huracán cuando sus vientos máximos sostenidos alcanzan al menos 119 km/h.
Cuando un huracán avanza sobre el océano o toca tierra, puede generar vientos muy intensos, lluvias torrenciales, marejadas ciclónicas e inundaciones. La marejada ciclónica se produce cuando los fuertes vientos y la baja presión atmosférica elevan el nivel del mar y empujan el agua hacia la costa, provocando a veces graves inundaciones costeras.
Aunque los huracanes suelen debilitarse al internarse en tierra porque dejan de recibir energía del océano cálido, todavía pueden dejar lluvias abundantes a cientos de kilómetros de la costa. Los meteorólogos siguen estos fenómenos mediante satélites, radares, aviones de reconocimiento y modelos informáticos para prever su trayectoria e intensidad. Las alertas tempranas y los planes de evacuación ayudan a reducir sus efectos sobre la población.