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China Imperial

✨ 221 a.C. – 1912 d.C., Asia Oriental

La China imperial designa el largo periodo en el que gran parte de China estuvo gobernada por emperadores, desde la unificación llevada a cabo por la dinastía Qin en 221 a. C. hasta el final de la dinastía Qing en 1912. No fue una etapa continua ni pacífica: las dinastías se sucedieron y varios periodos de división separaron a algunos de los grandes imperios. Entre las principales se encuentran Qin, Han, Sui, Tang, Song, Yuan, Ming y Qing.

El emperador ocupaba la cima del sistema político y contaba con una extensa administración. Desde las dinastías Sui y Tang, los exámenes imperiales fueron adquiriendo importancia para seleccionar funcionarios, aunque el origen familiar y la posición social siguieron influyendo. Las ideas confucianas ejercieron una gran influencia sobre el gobierno, la educación y las relaciones sociales.

La economía se apoyaba en gran medida en la agricultura, favorecida por los sistemas de riego, la mejora de las técnicas de cultivo y un amplio comercio interior. Las ciudades se convirtieron en centros de administración, artesanía e intercambio, mientras los comerciantes conectaban China con las regiones vecinas y, mediante redes comerciales de larga distancia, con Asia Central y otras zonas.

La China imperial también aportó innovaciones que tuvieron una gran repercusión histórica, entre ellas el papel, la impresión, la pólvora y la brújula magnética. Estas tecnologías aparecieron en épocas diferentes y no fueron inventadas todas al mismo tiempo. La Gran Muralla también fue construida y reconstruida en distintos periodos, en lugar de levantarse de una sola vez como una estructura continua. En 1912, la abdicación del último emperador Qing puso fin al sistema imperial y dio paso a la República.