Revolución Industrial
✨ c. 1760 – 1840, Reino Unido y Europa
La Revolución Industrial comenzó en Gran Bretaña en la segunda mitad del siglo XVIII y después se extendió por Europa y América del Norte. Fue un largo proceso que transformó la producción, el transporte y la sociedad. Las máquinas sustituyeron o complementaron el trabajo manual, sobre todo en la industria textil.
La máquina de vapor aportó una fuente importante de energía mecánica, y el carbón suministró gran parte de la energía industrial. Los avances en la producción de hierro, junto con los canales y los ferrocarriles, facilitaron la fabricación y el transporte de mercancías. Desde finales del siglo XIX, aumentó el uso del acero, la electricidad y las industrias químicas, acelerando los cambios económicos y tecnológicos.
La industrialización transformó también la vida cotidiana. Las fábricas atrajeron trabajadores a ciudades en crecimiento, favoreciendo la urbanización y el trabajo asalariado. Las condiciones laborales eran difíciles, con jornadas largas, salarios bajos y poca seguridad. También trabajaban mujeres y niños en numerosos sectores.
Al mismo tiempo, la producción industrial aumentó la cantidad y variedad de bienes y elevó la productividad. A largo plazo, el nivel de vida mejoró en numerosas regiones, aunque de forma desigual y a menudo después de reformas sociales y políticas. La industrialización también cambió las clases sociales, las relaciones laborales y el comercio internacional. Así, la Revolución Industrial contribuyó a formar el mundo industrial moderno.