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Marfil

✨ El color de la sabiduría antigua

El marfil es un color claro y cálido, cercano al blanco, pero con un ligero matiz amarillento o cremoso. Su nombre procede del marfil, un material duro presente en los dientes y colmillos de algunos animales, especialmente de los elefantes. El marfil natural no es completamente blanco: puede variar desde un blanco cremoso hasta un amarillo pálido o un beige claro, según el material, su antigüedad y la iluminación. En el uso cotidiano, sin embargo, «marfil» designa una gama de tonalidades y no un color definido con exactitud.

Como sucede con todos los colores que percibimos, esta apariencia surge de la interacción entre la luz, una superficie, nuestros ojos y el cerebro. Una superficie puede parecer marfil cuando refleja una amplia mezcla de longitudes de onda visibles y absorbe parte de ellas; una reflexión algo mayor de las longitudes de onda más largas contribuye a darle su aspecto cálido. La tonalidad concreta también depende de la iluminación y de los colores que la rodean.

En la naturaleza existen materiales de aspecto parecido al marfil, como los huesos, las conchas, los dientes y algunas piedras, aunque eso no significa que estén hechos de marfil verdadero. También pueden presentar esta tonalidad algunas plantas, telas, pinturas, papeles y cerámicas. Actualmente, muchos productos pueden reproducir el aspecto del marfil sin utilizar material animal. Esta diferencia es importante porque el comercio de marfil de elefante ha contribuido al descenso de algunas poblaciones de elefantes y está restringido o prohibido en numerosos lugares.

En decoración y diseño, el marfil suele elegirse como una alternativa más suave que el blanco puro. En una pantalla digital no existe una luz marfil independiente. El dispositivo combina luz roja, verde y azul en distintas intensidades para producir un tono claro y cálido que nuestro sistema visual percibe como marfil. Su apariencia puede variar según la pantalla, el brillo y los colores cercanos.