Articulaciones
✨ Las bisagras del cuerpo
Las articulaciones son las zonas donde se unen dos o más huesos. Conectan las distintas partes del esqueleto y permiten que el cuerpo se mueva con estabilidad, fuerza y flexibilidad. No todas funcionan de la misma manera. Las articulaciones fijas, como las que unen la mayoría de los huesos del cráneo, protegen el encéfalo y apenas permiten movimiento.
Otras, como las situadas entre las vértebras, solo se desplazan ligeramente y ayudan a amortiguar las cargas. Las más móviles son las articulaciones sinoviales, presentes en los hombros, las caderas, las rodillas, los codos y los dedos. En ellas, los extremos de los huesos están recubiertos por un cartílago liso que reduce el rozamiento.
Además, una cápsula con líquido sinovial lubrica la articulación, mientras que los ligamentos mantienen unidos los huesos y los tendones transmiten la fuerza de los músculos para producir el movimiento. Unas articulaciones sanas hacen posible caminar, correr, escribir, subir escaleras o levantar objetos con comodidad. También contribuyen al equilibrio y absorben parte de los impactos que se generan al movernos.
La actividad física habitual fortalece los músculos que las sostienen y ayuda a conservar una buena movilidad. Mantener un peso saludable disminuye la carga que soportan articulaciones como las caderas y las rodillas. Con el paso del tiempo o después de una lesión, el cartílago y otros tejidos articulares pueden deteriorarse, lo que provoca rigidez o dolor. Para valorar su estado, los médicos utilizan la exploración física y pruebas de imagen como radiografías, ecografías o resonancias magnéticas.