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Kiwi

✨ El huevito peludo con mucha energía

El kiwi es el fruto comestible de varias plantas trepadoras del género Actinidia, especialmente Actinidia chinensis y Actinidia deliciosa. Estas plantas son originarias de China, donde el fruto se recolectaba y cultivaba desde hace siglos, antes de que su producción se extendiera a otras regiones del mundo. El kiwi suele tener forma ovalada y una piel fina de color marrón cubierta de pequeños pelos, aunque algunas variedades presentan una superficie lisa. En su interior, la pulpa suele ser verde o amarilla y contiene numerosas semillas negras muy pequeñas dispuestas alrededor de una zona central clara.

Su sabor combina dulzor con una acidez característica, mientras que la pulpa se vuelve más blanda y jugosa a medida que madura. Desde el punto de vista botánico, el kiwi es una baya, ya que se desarrolla a partir de una sola flor y contiene varias semillas. Las plantas son lianas leñosas que necesitan un soporte para crecer. Muchas variedades cultivadas son dioicas, lo que significa que las flores masculinas y femeninas suelen encontrarse en plantas diferentes. Las abejas y otros insectos ayudan a transportar el polen entre las flores. Tras una polinización adecuada, el fruto comienza a formarse y aumenta progresivamente de tamaño hasta alcanzar la madurez.

El kiwi suele consumirse fresco, pelado o cortado por la mitad para comerlo con una cuchara. También se utiliza en macedonias de frutas, postres, batidos y otras preparaciones. Contiene mucha agua y aporta fibra alimentaria, azúcares naturales, potasio y varias vitaminas. Destaca especialmente por su contenido de vitamina C, aunque la cantidad depende de la variedad y del grado de maduración. También aporta vitamina K, folatos y distintos compuestos vegetales. Una característica particular del kiwi verde es la actinidina, una enzima que ayuda a descomponer determinadas proteínas.

Por esta razón, el kiwi puede utilizarse para ablandar ciertas carnes o modificar la textura de alimentos ricos en proteínas. La actinidina también puede afectar a algunos productos lácteos y preparaciones elaboradas con gelatina. Las plantas de Actinidia prefieren climas templados, suficiente humedad y suelos bien drenados. Los agricultores controlan su crecimiento mediante la poda y el guiado de las ramas, además de regular la producción de frutos. La selección de variedades ha dado lugar a kiwis diferentes en cuanto a la textura de la piel, el color de la pulpa, el tamaño, el dulzor y la acidez. Actualmente se cultiva en varios países y se consume tanto fresco como incorporado a numerosos alimentos.