Lavanda
✨ El mar violeta aromático
La lavanda reúne varias plantas del género Lavandula, de la familia de las lamiáceas. Estas plantas son originarias principalmente del Mediterráneo, con especies también presentes en Europa, el norte de África y Asia occidental. Muchas son arbustos pequeños con hojas estrechas, a menudo de color verde grisáceo.
Sus flores se agrupan en espigas y suelen ser violetas, azul violáceas, rosadas o blancas, según la especie y la variedad. Pequeñas glándulas de la planta producen aceites esenciales responsables de su aroma. Entre las especies conocidas están la lavanda inglesa (Lavandula angustifolia) y el espliego (Lavandula latifolia), con distinta distribución y aroma.
Las flores de lavanda contienen néctar y atraen a abejas, mariposas y otros insectos, y resultan adecuadas para jardines que favorecen a los polinizadores. El aceite esencial de algunas especies se usa en perfumería, cosmética, jabones y productos aromáticos. Las flores secas perfuman ropa y hogares y, en algunas tradiciones culinarias, aromatizan alimentos y bebidas.
La lavanda prefiere lugares soleados y suelos con buen drenaje; muchas especies toleran la sequía tras establecerse. En cambio, el exceso de humedad alrededor de las raíces puede favorecer enfermedades. También se ha usado en remedios tradicionales, pero sus posibles efectos dependen del uso y no prueban eficacia médica.