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Torre de Pisa

✨ El equilibrio frágil

La Torre de Pisa es el campanario de la catedral de Pisa, en la Toscana, Italia. Su construcción comenzó en 1173, en la Piazza del Duomo, hoy declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO. Levantada principalmente con mármol blanco y gris, la torre tiene ocho niveles y alcanza unos 56 metros en su lado más alto. Las obras no fueron continuas: después de terminar los tres primeros niveles, la construcción quedó interrumpida durante varias décadas, en parte debido a las guerras.

Finalmente, la torre se terminó en 1372. Su planta circular, sus galerías de arcos y sus columnas son rasgos característicos de la arquitectura románica desarrollada en Pisa durante la Edad Media. La famosa inclinación apareció cuando la torre todavía estaba en construcción. Sus cimientos son relativamente poco profundos y se apoyan sobre sedimentos blandos y ricos en agua.

Bajo el enorme peso del edificio, el terreno se compactó de forma desigual, de modo que un lado se hundió más que el otro. La torre empezó así a inclinarse hacia el sur. Con el paso de los siglos, la inclinación aumentó hasta alcanzar aproximadamente 5,5 grados antes de las modernas obras de estabilización. Los ingenieros realizaron numerosas mediciones y estudios y después redujeron la inclinación retirando cuidadosamente pequeñas cantidades de tierra bajo el lado más elevado.

La torre permaneció cerrada al público entre 1990 y 2001 mientras se llevaban a cabo importantes trabajos para garantizar su estabilidad. Hoy, su inclinación es de unos 4 grados y se vigila de forma continua. Además de ser un monumento medieval, la torre ofrece un ejemplo muy claro de cómo interactúan el terreno, los cimientos y el peso de una construcción.