Lechuga
✨ La reina de las ensaladas
La lechuga (Lactuca sativa) es una hortaliza de hoja de la familia de las asteráceas, como el diente de león y el girasol. Se cultiva principalmente por sus hojas y, según la variedad, forma una roseta abierta o una cabeza compacta. Crece mejor con temperaturas frescas. Con el calor o al alcanzar la madurez, puede desarrollar un tallo floral, un proceso conocido como espigado o subida a flor.
En él aparecen pequeñas flores amarillas. La lechuga necesita un suelo fértil, bien drenado y con humedad regular. Necesita riego regular, pero el exceso de agua puede favorecer algunas enfermedades. Lo habitual es comer la lechuga cruda, en ensaladas, bocadillos y wraps, aunque algunas variedades también pueden cocinarse ligeramente.
Su sabor suave y su textura crujiente combinan bien con muchos alimentos. Sus hojas contienen mucha agua y aportan fibra, folatos y vitamina K, además de vitaminas A y C y potasio. Su composición cambia según la variedad y la parte de la planta, y la cocción puede modificar algunos nutrientes.
Las hojas exteriores, que suelen ser más oscuras, contienen a menudo más pigmentos y ciertos micronutrientes que las hojas interiores más pálidas. Antes de consumirla, conviene lavarla bien para retirar la tierra y los contaminantes de la superficie. Es una forma sencilla de incorporar verduras a una alimentación variada.