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Imanes

✨ El misterio de los polos magnéticos

Un imán es un objeto que genera un campo magnético, una fuerza invisible capaz de atraer ciertos metales o de repeler otros imanes. El hierro, el níquel y el cobalto presentan propiedades magnéticas de forma natural, mientras que la mayoría de los metales de uso cotidiano, como el aluminio o el cobre, no responden del mismo modo. Todo imán tiene dos polos, llamados norte y sur.

Los polos opuestos se atraen y los iguales se repelen. El campo magnético se extiende alrededor del imán y pierde intensidad a medida que aumenta la distancia. La Tierra también actúa como un enorme imán, por eso la aguja de una brújula se orienta de norte a sur. Los imanes forman parte de muchos objetos que utilizamos cada día.

Permiten que los motores eléctricos funcionen, que los altavoces y los auriculares produzcan sonido, mantienen cerrada la puerta del frigorífico y ayudan a almacenar información en algunos dispositivos electrónicos. Los electroimanes funcionan de otra manera: solo generan magnetismo cuando una corriente eléctrica atraviesa una bobina de hilo, normalmente enrollada alrededor de un núcleo de hierro.

Su fuerza puede regularse variando la intensidad de la corriente. Además, algunos materiales pueden magnetizarse temporalmente al estar cerca de un imán y perder ese efecto después. El estudio del magnetismo ha hecho posible numerosas tecnologías empleadas en el transporte, la medicina, la industria y la electrónica moderna.