Mandarina
✨ El pequeño sol fácil de compartir
La mandarina es un pequeño cítrico de la especie Citrus reticulata, perteneciente a la familia de las Rutáceas. Está relacionada con la naranja, la clementina y otros cítricos cultivados. El mandarino es un árbol de hoja perenne que crece principalmente en zonas cálidas o subtropicales. Su fruto tiene una cáscara fina, de color naranja o naranja rojizo, que normalmente se desprende con facilidad.
En su interior, la parte comestible está dividida en gajos cubiertos por membranas delgadas. Cada gajo contiene vesículas llenas de jugo, formado sobre todo por agua, azúcares y ácidos orgánicos. Algunas mandarinas tienen semillas, mientras que determinadas variedades cultivadas producen pocas o ninguna. Su sabor característico depende del equilibrio entre azúcares, ácidos y compuestos aromáticos.
La cáscara contiene aceites esenciales, entre ellos limoneno, que se liberan al frotarla o exprimirla y producen el aroma típico de los cítricos. La mandarina aporta vitamina C, aunque su cantidad cambia según la variedad y las condiciones de cultivo. También contiene agua, azúcares naturales, fibra alimentaria y cantidades menores de otras vitaminas y minerales.
Su color naranja se debe principalmente a pigmentos carotenoides, como la beta-criptoxantina, que el organismo puede transformar en vitamina A. Las mandarinas suelen recolectarse cuando alcanzan una madurez adecuada, y su color, textura y sabor pueden seguir cambiando durante la conservación. Se comen principalmente frescas, pero también pueden utilizarse en ensaladas, postres, conservas y bebidas. Al igual que otras frutas, forman parte de una alimentación variada, aunque ninguna fruta por sí sola puede proporcionar todos los nutrientes que el organismo necesita.