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Microondas

✨ La caja de calor rápida

Un horno microondas calienta los alimentos mediante ondas electromagnéticas llamadas microondas. En la mayoría de los aparatos domésticos, un magnetrón genera ondas con una frecuencia de unos 2,45 gigahercios. Estas ondas penetran en los alimentos y actúan especialmente sobre las moléculas polares, como las del agua. Al cambiar de dirección el campo eléctrico a gran velocidad, estas moléculas tienden a moverse y orientarse continuamente. Ese movimiento aumenta la energía interna del alimento y, por tanto, su temperatura.

Los iones disueltos y otros componentes también pueden contribuir al calentamiento. A pesar de una idea muy extendida, el funcionamiento no consiste simplemente en hacer que las moléculas de agua entren en «resonancia» a una frecuencia determinada. Además, las microondas solo penetran hasta cierta profundidad, por lo que el calor también se distribuye después mediante la conducción dentro del alimento. La rapidez con la que se calienta depende de factores como su composición, forma, contenido de agua y posición en el horno.

La cavidad metálica del horno refleja las microondas y mantiene la mayor parte de su energía en el interior. Muchos modelos incorporan un plato giratorio u otro sistema para reducir el calentamiento desigual, ya que el campo de microondas puede formar zonas en las que la energía se concentra más o menos. Por eso, un alimento puede tener partes muy calientes y otras todavía frías, especialmente si es grueso o tiene una forma irregular. Las microondas no vuelven radiactivos los alimentos: son radiaciones no ionizantes y su energía no es suficiente para producir cambios nucleares.

Los objetos metálicos reflejan las microondas y, en determinadas condiciones, pueden provocar descargas eléctricas, por lo que conviene seguir siempre las instrucciones del fabricante. Los recipientes adecuados para microondas permiten que las ondas lleguen al alimento y soportan el calor generado durante el calentamiento. Una vez calentado, el alimento sigue intercambiando calor en su interior, lo que ayuda a repartir mejor la temperatura.