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Menta

✨ Explosión de hielo verde

La menta es el nombre común de varias plantas aromáticas del género Mentha, perteneciente a la familia de las lamiáceas, que también incluye la albahaca, el tomillo y el romero. Se cultivan numerosas especies e híbridos para usos culinarios y de otro tipo, entre ellos la menta piperita (Mentha × piperita) y la hierbabuena o menta verde (Mentha spicata). Las plantas de menta suelen presentar tallos de sección cuadrada, hojas opuestas y pequeñas flores agrupadas en espigas o conjuntos. Sus hojas contienen aceites esenciales con compuestos como el mentol y la carvona, cuyas proporciones cambian según la especie.

El mentol es responsable en gran medida de la sensación de frescor característica de la menta piperita, mientras que la carvona contribuye de forma importante al aroma de la menta verde. La menta suele crecer bien en suelos fértiles y húmedos con suficiente luz, aunque sus necesidades varían entre especies. Algunas se extienden rápidamente mediante estolones o rizomas, tallos que crecen sobre o bajo el suelo y pueden originar nuevas plantas. Esta capacidad de expansión permite que la menta ocupe bastante espacio, por lo que a veces se cultiva en macetas para controlar mejor su crecimiento.

Las hojas frescas de menta se utilizan habitualmente para aromatizar bebidas, ensaladas, salsas, postres y numerosos platos salados. También pueden secarse, aunque este proceso modifica parte de su aroma y sabor. Para preparar una infusión de menta, las hojas frescas o secas se dejan reposar en agua caliente. Los aceites y extractos de menta se emplean además en algunos alimentos, productos de confitería, artículos de higiene bucal y perfumes. Las hojas aportan pequeñas cantidades de vitaminas, minerales y otros compuestos vegetales, pero normalmente se consumen en cantidades demasiado reducidas para constituir una fuente importante de nutrientes.

La menta también se ha utilizado tradicionalmente en muchas culturas, entre otros fines relacionados con la digestión, aunque el uso tradicional por sí solo no demuestra un efecto médico. La sensación refrescante de la menta piperita tiene una explicación concreta: el mentol activa receptores sensibles al frío presentes en la boca y la piel, generando una sensación de frescor sin reducir realmente la temperatura de los tejidos. Por eso la menta puede resultar refrescante incluso cuando se consume a temperatura ambiente.