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Espejo

✨ Tu otro yo

Un espejo es una superficie lisa que refleja la luz y permite ver la imagen de los objetos que se encuentran delante de él. La mayoría de los espejos domésticos están formados por una lámina de vidrio con una capa reflectante muy fina en la parte posterior, normalmente de aluminio o plata. El vidrio protege esa capa y proporciona una superficie plana y resistente. Cuando la luz procedente de un objeto llega a la capa reflectante, una gran parte de ella se devuelve en lugar de ser absorbida.

Esa luz reflejada entra en nuestros ojos y el cerebro la interpreta como una imagen. Un espejo plano forma una imagen virtual: parece que la imagen está detrás del espejo, aunque en realidad ninguna luz procede de ese lugar. La imagen permanece derecha y, cuando el objeto está a una distancia similar del espejo, parece tener aproximadamente el mismo tamaño que el objeto. Los espejos tienen muchas otras aplicaciones además de permitirnos observar nuestro reflejo.

Se utilizan en vehículos, instrumentos científicos y médicos, sistemas ópticos y numerosos objetos cotidianos. Los espejos curvos modifican la forma en que se refleja y se distribuye la luz, por lo que producen efectos distintos de los de un espejo plano. Un espejo cóncavo puede hacer que los rayos de luz converjan y producir una imagen ampliada cuando el objeto está suficientemente cerca. En cambio, un espejo convexo hace que los rayos reflejados se separen y ofrece un campo de visión más amplio, por lo que resulta útil para observar espacios extensos.

La aparente inversión de izquierda y derecha en un espejo plano se entiende mejor como una inversión de delante hacia atrás: el espejo no intercambia literalmente ambos lados. La calidad del reflejo depende de la regularidad de la superficie y de las propiedades de la capa reflectante. Si la superficie está rayada, deformada o es irregular, la imagen puede verse borrosa o distorsionada.