Mongolia
✨ El Imperio del cielo azul
Mongolia es un país sin salida al mar situado entre Asia Central y Asia Oriental, con Rusia al norte y China al sur. Tiene una superficie de unos 1,56 millones de kilómetros cuadrados, por lo que se encuentra entre los países sin litoral más extensos del mundo, aunque su población es relativamente pequeña y está muy dispersa. Gran parte del territorio está formado por estepas, pastizales, montañas y zonas desérticas. El desierto del Gobi ocupa una amplia región del sur, mientras que las cordilleras del Altái, Jangái y Jentii se extienden por otras partes del país.
El clima es marcadamente continental, con inviernos largos y muy fríos y veranos cortos y cálidos. Las precipitaciones son generalmente escasas, sobre todo en el sur. La capital, Ulán Bator, se encuentra en un valle del centro-norte y es, con diferencia, la ciudad más grande del país. Los extensos pastizales favorecen la ganadería tradicional, basada principalmente en ovejas, cabras, caballos, vacas y camellos, una actividad que sigue siendo importante para muchas comunidades rurales.
La historia de Mongolia está estrechamente relacionada con el Imperio mongol, fundado a comienzos del siglo XIII por Temuyín, conocido posteriormente como Gengis Kan. El imperio se expandió con rapidez por gran parte de Eurasia y llegó a ser uno de los mayores imperios territoriales de la historia. La sociedad mongola conserva además una fuerte tradición nómada, visible en las gers, viviendas tradicionales de estructura ligera y cubierta de fieltro, y en los desplazamientos estacionales de los pastores.
Durante el siglo XX, Mongolia se convirtió en un Estado socialista estrechamente vinculado a la Unión Soviética. Tras una transición política pacífica, adoptó una Constitución democrática en 1992. En la actualidad, la minería tiene un peso importante en la economía, especialmente por sus reservas de carbón, cobre y otros minerales, aunque la ganadería continúa siendo fundamental. El mongol es la lengua oficial y el tögrög, la moneda nacional. El budismo también ha dejado una huella profunda en la cultura del país. Entre su fauna destacan especies poco comunes como el camello salvaje, el leopardo de las nieves y el caballo de Przewalski.