Motricidad
✨ Dominar el cuerpo
La motricidad es la capacidad de controlar los movimientos del cuerpo mediante la coordinación entre el cerebro, los nervios, los músculos y las articulaciones. Permite realizar actividades cotidianas como caminar, sujetar objetos, escribir o mantener el equilibrio.
El desarrollo motor comienza desde el nacimiento y continúa durante la infancia a medida que el sistema nervioso y los músculos maduran. Está influido por factores como la genética, el crecimiento físico, las oportunidades de movimiento y el entorno en el que se desarrolla la persona.
Cada niño sigue su propio ritmo, aunque muchas habilidades motoras suelen aparecer en etapas parecidas del desarrollo. La motricidad suele dividirse en dos grandes tipos: motricidad gruesa y motricidad fina. La motricidad gruesa incluye movimientos amplios que utilizan grandes grupos musculares, como correr, saltar o trepar.
La motricidad fina requiere movimientos más precisos, especialmente de las manos y los dedos, como dibujar, manejar herramientas o abrochar botones. El juego y la actividad física habitual ayudan a fortalecer estas capacidades y favorecen también el desarrollo cognitivo y social. El estudio de la motricidad permite comprender mejor el desarrollo infantil y detectar cuándo puede ser útil ofrecer apoyo adicional.