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Melocotón

✨ La pequeña nube de terciopelo dulce

El melocotón es el fruto de Prunus persica, un árbol de hoja caduca de la familia de las Rosáceas, que también incluye la manzana, la cereza, la ciruela y el albaricoque. A pesar de su nombre científico, el melocotonero es originario de China y posteriormente se cultivó en otras zonas de Asia y en Europa. El árbol produce flores rosadas en primavera, seguidas de frutos que se desarrollan durante los meses cálidos.

El melocotón es una drupa, es decir, su parte carnosa rodea un único hueso duro que contiene la semilla. La piel suele estar cubierta de una fina pelusa, mientras que la nectarina, un fruto estrechamente relacionado, presenta una piel lisa. Según la variedad y el grado de madurez, la pulpa puede ser blanca, amarilla o rojiza, y la piel puede mostrar tonos amarillos, anaranjados o rojos.

Su sabor dulce procede principalmente de sus azúcares naturales, equilibrados por ácidos orgánicos y acompañados de compuestos aromáticos. El melocotón contiene una elevada proporción de agua y aporta azúcares naturales, fibra alimentaria, vitamina C y cantidades menores de otras vitaminas y minerales. También contiene pigmentos carotenoides y otros compuestos vegetales, cuya cantidad depende de la variedad y de la madurez.

Se suele consumir fresco, después de lavarlo y retirar el hueso, pero también se utiliza en ensaladas, postres, compotas, mermeladas y otras preparaciones cocinadas. A medida que madura, la pulpa se vuelve más blanda, por lo que el fruto puede resultar delicado después de la cosecha. La piel es comestible y aporta parte de la fibra y de los compuestos vegetales del fruto. Dentro de una alimentación variada, el melocotón contribuye al consumo de frutas, agua y diversos nutrientes, además de proporcionar carbohidratos presentes de forma natural.