Guisante
✨ Las bolitas verdes de la naturaleza
El guisante (Pisum sativum) es una leguminosa de la familia de las fabáceas, como el frijol, la lenteja y el garbanzo. Es una planta anual que crece como una hierba trepadora o semitrepadora y utiliza zarcillos para sujetarse a las estructuras cercanas. Después de la floración se forman las vainas, que contienen varias semillas conocidas como guisantes. Aunque normalmente se consumen las semillas, las vainas tiernas también son comestibles en variedades como el tirabeque y el guisante de azúcar.
El guisante se desarrolla mejor con temperaturas frescas y suele sembrarse en primavera o en otoño, según el clima. Sus raíces pueden asociarse con determinadas bacterias del suelo capaces de transformar el nitrógeno del aire en compuestos que la planta puede utilizar. Este proceso, llamado fijación del nitrógeno, ayuda a cubrir una parte importante de sus necesidades de este elemento.
Los guisantes frescos tienen un sabor naturalmente dulce, debido en parte a los azúcares solubles presentes en las semillas jóvenes. Pueden comerse crudos cuando están muy frescos o cocinarse en sopas, ensaladas, guisos, arroces y numerosos platos de verduras. Aportan proteínas vegetales, fibra alimentaria, folatos, vitaminas C y K y varios minerales, entre ellos hierro y manganeso. Su composición nutricional cambia según el grado de madurez, la conservación y la cocción.
Los guisantes frescos son bastante perecederos, por lo que conviene consumirlos poco después de la cosecha o conservarlos refrigerados. Cuando las semillas maduran y se secan, se vuelven más duras y pueden utilizarse como legumbre seca. Por eso, el guisante es a la vez un cultivo útil para el huerto y un alimento versátil, además de participar en el ciclo natural del nitrógeno del suelo.